Poesía y Rebeldía - Una muestra de la poesía crítica de este país de la mano de Enrique Falcón y Angel Calle

Revista Libre Pensamiento CGT
primavera de 2008

Publicamos con autorización de los autores a los que manifestamos nuestro agradecimiento

La cultura se defiende compartiéndola

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monográfico
"poesía y rebeldía"

Poesía y Rebeldía
(una conversación entre Enrique Falcón y Ángel Calle)

Literatura, rebeldía:

Enrique Falcón (E.F.): Quizá deberíamos empezar preguntándonos si actualmente tendría mucho sentido escribir una poesía rebelde que, concebida al margen del sistema mercantil, fuera crítica con él. O, al menos, el mismo sentido que tiene también el que tantos de nosotros podamos organizarnos en colectivos y movimientos sociales de orientación emancipatoria, cuando son otras las organizaciones que demuestran una mayor eficacia en la determinación material y espiritual del sistema de cosas dado. En mi caso creo que pocas cosas hay tan urgentes como romper –con nuestro compromiso sociopolítico de base, o con prácticas culturales de signo crítico, o con la movilización de determinados estilos de vida...– la naturalización de los consensos ideológicos tras la que esa determinación actúa en nuestras sociedades. En esto creo que la poesía puede acompañar (no creemos que ella pueda hacer más) a los movimientos sociales de signo antagonista. Hace siete años Negri y Hardt afirmaban –creo que con toda la razón– que "todos los elementos de corrupción y explotación nos son impuestos por los regímenes lingüísticos y comunicativos de producción", y que por ello "destruirlos en palabras (y así también, añado yo, en poemas) es tan urgente como hacerlo en hechos". Pues bien, para tal llamado, los poetas deberíamos profundizar todavía más en el ejercicio de nuestras estrategias comunicativas: tácticas de combate que ya se deciden en el momento de articulación inicial de cualquier poema.
Ángel Calle (A.C.): En mi caso, me inclino más por verme dentro del campo de las rebeldías poéticas, antes que en el de una poesía rebelde. Pienso que la actitud de la que emana esa articulación inicial de la que hablas condiciona, si no determina, el alcance rebelde del poema o de la representación poética (la poesía que se da en una situación, en un espacio humano concreto). Por ejemplo, ¿nos acercamos a ese momento huyendo de los grandes espectáculos? No sólo con la intención de huir, sino en claro desafío de aquello que realmente reproduce estructuras y formas de dominación, las cuales se nutren de la proclamación reiterada de sus consignas (subvencionadas o no), de la legitimación de sus circuitos de distribución y de producción mercantiles o de lógicas autoritarias, de la elección de temas que obliguen a la ausencia de otros (literatura que nada tiene que ver con la vida de las personas, como afirma Antonio Orihuela), de la elección de formas de comunicación ya nacidas para sentar barreras (tú estás abajo, tú eres sólo espectador, etc.). Rebeldía frente al espectáculo, frente a las relaciones “de siempre”, las petrificadas, las huérfanas de deseo, aunque en su retórica puedan incluir palabras como “justicia”, “revolución”, “vida”.

Palabra y resistencia frente al poder:

E.F.: Quienes mejor han profundizado en esa vocación de resistencia creo que han sido siempre los poetas andaluces del colectivo La Palabra Itinerante. Estos compañeros han desarrollado una sugerente reflexión acerca del método más común entre los poetas en resistencia: incursiones rápidas en territorio hostil para cubrir los objetivos, y luego regresar a terreno seguro. Practican así un conflictivo y violento diálogo con/contra la capacidad devoradora de sentido y verdad que tienen las ideas y los nombres que en nuestro tiempo sustituyen a la experiencia y a la materia, enmascarándolas. Desde este sentido, la poesía en resistencia sería una poesía desafío, una poesía tentativa (lo dijo Deleuze: no hay lugar para el temor, ni para la esperanza; sólo cabe buscar nuevas armas: incendios propagándose desde los márgenes) y sería, también, una poesía en derrota, necesariamente en derrota, pero –siguiendo a Claudio Rodríguez– nunca en doma.
A.C.: La rebeldía poética busca crear cortocircuitos en los diccionarios del poder: que quien la lea, la escuche o la aporte, se sepa compelido a desear cierta liberación y a liberar cierto deseo. Llevamos dos años recreando en Córdoba las Jornadas de Poéticas frente al Poder, mirando poéticamente al mundo desde diversos lenguajes (palabra escrita, audiovisuales, teatro, fotografía), buscando –en la medida de lo posible– transformar espacios de tránsito (una calle, un local, un patio) en un espacio de encuentro en el que fluyan conversaciones (en el sentido de sentir, hacer y amar que le da el biólogo Maturana). Tratamos de suspender momentánemante las relaciones de poder que nos amordazan o nos desencuentran, con el objetivo (a veces lo conseguimos, a veces no) de que aquello no termine allí, sino que lleve a la problematización de cuestiones esenciales de la vida, a la constitución de procesos, de nuevos imaginarios, de nuevos encuentros, de renovadas poéticas. Removemos, nos re-emocionamos, tratamos de no volver a nuestras casas, al menos no por separado.

Utilidad e inutilidad de la poesía:

E.F.: Desde ahí este tipo de poesía podría ser entonces útil, vinculantemente útil. Pero no en el sentido en que puedan ser útiles (en el sentido de "utilitarias") otras cosas o, incluso, otros discursos lingüísticos. Quede claro entonces que no estamos por esa poesía instrumentalizada (al-servicio-de) que al capitalismo avanzado tanto le gusta. En todo caso, te he de ser sincero para reconocer ahora que en algunas ocasiones yo mismo me había sentido medianamente "peleado" con esa vocación de utilidad de las prácticas literarias. Existen experiencias de recitales en vivo, cara a cara, que se han convertido para muchas personas en una práctica colectiva de celebración y de comunicación junto con otros (gente alejada de la lectura de poesía contemporánea, jóvenes y adolescentes, ciudadanos de barrios y organizados en variadísimos colectivos sociales, ... por supuesto también aficionados a la poesía) que cuestiona, en la práctica, la absoluta inutilidad de la palabra poética. Las jornadas en Córdoba que tú mencionas van por ese camino. Pero no cabe, y creo que en casi ningún caso, desvincular esta experiencia colectiva de la radical utilidad de los intentos transformadores que –fuera ya del ámbito literario– encarnaría la acción social políticamente organizada. Jorge Riechmann lo ha expresado mucho mejor al señalar que la transformación social orientada por fines emancipatorios se busca a través de una praxis colectiva que exige un nivel apreciable de disciplina militante, y que la poesía –que es indagación sin fin (no glorificación burguesa del yo, no autoexpresión narcisista)– no soporta ese tipo de disciplina.
A.C.: Estoy de acuerdo. La poesía rebelde (o las acciones que perpetran rebeldes poéticos) no está hecha para esa utilidad, no en el sentido del mango de una sartén. Su rebeldía reside en la capacidad de vincular lo que está siendo desligado o descartado por un orden social y moral dado, por lo general férreo y extremadamente feo. No va a servir para que aumenten los votos de un partido, ni para que la gente salga satisfecha tras la celebración coqueta de un repetido cumpleaños. Pienso que la poesía rebelde debe servir para rev(b)elar: tú y yo compartimos más de lo que ellos nos dicen; existe belleza en tu actitud de levantar la voz frente a un mundo precario; lo que llevas muy por dentro y de manera muy sencilla es digno y honorable de ser escuchado, y es por tanto poesía (tal como sugiere Viñals).

Poesía, belleza, conmoción:

E.F.: Belleza: un asunto bien serio para la poesía política, como ocurre con cualquier otro tipo de práctica literaria. Coincido contigo: la sed, el hambre, de belleza que convoca un poema ha de darse, sobre todo, también en un poema político, en cuya conmoción concurren –además– otras y nuevas hambres, como las de las heridas compartidas de su tiempo. Creo por eso que, en cualquier circunstancia, además de lo propiamente ideológico, el llamado estilo presupone siempre un acto de elección moral.
A.C.: Y siempre estamos “en medio”: hablamos palabras prestadas, habitamos un mundo biológico que nos constituye a nosotros y a nuestros millones de células, nos educamos desde lo inculcado, etc. No existe, por lo tanto, posición neutra moral o estéticamente, aunque sí matices y muchos continuos. Los fascismos ya demostraron que se puede construir una “bella escenificación” en pro de un orden degradante. Y mucha poesía social –efectivamente– es social, pero requiere de algo más que buenas intenciones para encandilar, para construir vínculos. Creo que es una obligación ir contra todo canon (estilístico o digital), pero a mí personalmente –y no estoy aún para dar consejos– si una palabra o un acto no me arranca una conmoción estética, me busco otros versos.

Tácticas de combate:

E.F.: Posiblemente el punto de partida para estas poéticas rebeldes podría consistir entonces en aprender a mirar de una forma nueva el espesor de un tiempo herido –el nuestro– con claves diferentes a las dominantes. Y estas claves dominantes serían, básicamente, estas tres: la bomba, el dinero y el éter. En otras palabras, la naturalización de una fuerte injusticia social (la gente que se organiza en los movimientos sociales de base sabe bien de esos ocho millones de personas que, en España, viven por debajo del umbral de la pobreza); la irracionalidad de un modelo de producción, distribución y consumo en contra del hombre y de los nichos ecológicos del planeta; y la resignación ante un proyecto de tranquilización y narcotización social amparado en las políticas desmovilizadoras del miedo. La escritora Belén Gopegui nos ha planteado recientemente la posibilidad de que ya haya llegado el momento de combatir el capitalismo también desde el lugar en que se producen las ficciones y ofrecer así una resistencia coordinada a la invasión. La reflexión de Belén se apoya en una memorable pieza teatral de Brecht ("Los horacios y los curiacios") que recomendaríamos a todo poeta actual que se proponga reflexionar sobre el alcance táctico de, digamos, un poema. En fin, deberíamos empezar a pensar que para la práctica de una literatura crítica de vocación emancipatoria y rebelde, quizá hasta clandestinamente insurgente, debería sernos siempre insatisfactorio y desde luego molesto o sospechoso el principio mounierista de que nuestra acción se tenga que dirigir menos al éxito que al testimonio.
A.C.: Efectivamente. Como afirma Jorge Riechmann, la poesía está más para ser disciplinada y combativa en el marco de una guerrilla, de unos maquis que huyesen de los diccionarios del poder. No queda otra, siendo la poesía minoritaría, y la rebeldía, un acto, por lo general, ausente. Sin embargo, esa condición de ausencia se da bajo los actuales prismas de visibilización de las relaciones humanas. Yo escucho poesía en las asambleas que son constructivas, en los niños y niñas que se acercan por primera vez a una huerta, en las personas mayores que te explican –con ojos experimentados y críticos– por qué no deberían mandar quienes nos gobiernan. Oigo rebeldías por la calle, y las escucho atentamente, porque igual es descontento que se está arremolinando para ejercitar sus vínculos en beneficio de todas. Me basta con ir creando condiciones, con ir sembrando nuevas relaciones sociales, pues el mundo seguirá siendo bastante imperfecto unos miles de años más. Si una actitud rebelde se puede reflejar y contagiar a través de la poesía, pues no lo sé, ...pero soy disciplinado y creativo en ese empeño.

Posibilidades de una poesía socialmente crítica:

E.F.: Pues precisamente, para ese mismo empeño y para evitar ser fijada (mortalmente fijada), la llamada poesía crítica debería renunciar a definirse a partir de pilares: el adversario enseguida sabría demolerlos tan pronto se pudieran identificar las técnicas de su anclaje. Por lo que sabemos, las estrategias y hasta los fundamentos de esa poesía de signo rebelde actualmente estarían, por el contrario, profundizándose no tanto desde una lógica "de anclaje" como desde una lógica –dispersa y diversísima– de inaprensibles pasos "de baile": apenas sin centro reconocible, aunque con un elevado grado de complicidad común, se ha abierto un tiempo para el ensayo de posibilidades de diversas poéticas críticas que se encuentran experimentando hoy estrategias muy diferenciadas. En el libro Once poetas críticos en la poesía española reciente (Baile del Sol, 2007) ya se indicaba que la poesía política debería ser la más insatisfactoria de las prácticas literarias de nuestro tiempo y que las posibilidades de su dicción se volverían, así, ilimitadas. Estas posibilidades se moverían hoy del objetivismo documental a la deriva libertaria, de la poesía de la conciencia al torrencialismo irracional, del vitalismo en resistencia a la reflexión distanciada, del vanguardismo crítico al realismo más contundente, del relato narrativo al discurso atomizado, de la historia de la memoria al ejercicio de la ironía, del impulso visionario a las prácticas saludables de la lucidez, y de las tácticas disidentes de la sugestión a las estrategias materialistas del extrañamiento. En todo caso, todas ellas se negarían a naturalizar la brutal separación que la cultura neoliberal marca para "lo público" y para "lo privado", lo personal y lo político; todas ellas hurgarían en la fecundidad de esas grietas capaces de resquebrajar, un tanto, ese miserable "cerco de consensos" que el capitalismo va tejiendo entre todos nosotros.

* * *

Una breve muestra de poesía rebelde

Ángel Petisme (Calatayud, Zaragoza, 1961). Libros recomendados: El cielo de Bagdad (Xordica, Zaragoza, 2004), Insomnio de Ramalah (Eclipsados, Zaragoza, 2005) y Demolición del arco iris (Baile del Sol, Tenerife, 2008).

SOÑAR EN PALESTINA

Hay cientos de historias como ésta
que ningún fabulador por perverso que fuese
podría urdir mejor.
Un muchacho soñó que ponía una bomba
y al día siguiente lo contó a sus amigos.
No conozco su nombre pero sigue en la cárcel.

Hasta soñar está prohibido en Palestina.

Antonio Crespo Massieu (Madrid, 1951). Libros recomendados: Orilla del tiempo (Germanía, Valencia, 2005) y En los márgenes del tiempo (Manantial, Priego, 2007). Un libro completo suyo accesible y gratis en la Biblioteca del MLRS (www.nodo50.org/mlrs): En este lugar (Donosti, 2004).

EXHORTACIÓN

Martes, 8 de abril de 2003

Ahora
a la muerte
ponle un rostro
y un nombre.

Por ejemplo
Julio Alí José

Mira
Entonces

Y luego
si puedes
pronuncia de nuevo
palabras que justifiquen
el crimen.

Antonio Orihuela (Moguer, Huelva, 1965). Libros recomendados: Lo que piensa la ballena del arponero (LF, Béjar, 2001), Tú quién eres tú (Idea, Tenerife, 2006) y Durruti en Budilandia (Baile del Sol, Tenerfe, 2007). Un libro completo suyo accesible en la Biblioteca del MLRS (www.nodo50.org/mlrs): Piedra, corazón del mundo (Valencia, 2001).

Y SI LO REAL FUERAN LOS MOVIMIENTOS DE MASAS

en automóvil
reguladas por agentes de tráfico.
¿Dónde entonces la lucha de clases?

Y si sufro por los demás.
¿Con qué derecho lo hago y cómo se lo digo?

Y si en vez de luchar
nos duchamos.
¿Para cuándo un roto y un descosido?

Y si el profesional de la política
se mea en la cara de la audiencia.
¿Para cuándo la cistitis del pueblo?

Y en los malos tiempos.
¿Cómo distinguir el sol, la rosa, la gaviota,
la multinacional y el banco
que se esconden detrás de cada cosa?

Y si levantar la cabeza
sigue siendo políticamente incorrecto.
¿Levantar el puño?

Y si al poner el telediario
sólo me sale una banda tocando
A las barricadas.
¿Llamar rápidamente al 091?

Y si vamos de derrota en derrota
hasta la debacle total.
¿Renunciar a la piedra que llevo en la mano?

Y si los mejores han muerto
y los buenos envejecido.
¿Apuntarme al INSERSO antes de tiempo?

Y si después de todo esto,
aún los movimientos de masas
en automóvil.
¿Abandonar la poesía
como vehículo?

Ya veis,
tengo todas las preguntas.

La cuestión es saber cómo andas tú sin ellas.

Congregación Telepoiética de Patafísica. La CTP es una amplia organización descentralizada de gentes que indaga en la posibilidad de elaborar una poesía del oprimido, una poesía anónima, subversiva, popular y clandestina. Se pueden rastraear textos suyos en el MLRS (www.nodo50.org/mlrs).

MONSERGA DEL MAL DÍA (fragmento)

Fingiendo no angustiarme
apretando los dientes
y acelerando el paso
(…) chupando suela de caucho
extraído con los dientes
por no sé qué niño
de qué país
sometido
cómo no
a las leyes del mercado
para que el ciclo no cese
para que la riqueza fluya
para que los grasientos se unten
con la grasa de los magros
para progresar
para ir a más
para que el movimiento no pare
siempre adelante
comiendo del mercado
bebiendo del mercado
respirando el mercado
(…) buscando con desesperación la salida
soñando con el descanso que no llega
suplicando que pare que todo pare
trazando planes con humo
mascullando
sollozando
reclamando
consolándome
diciéndome
al fin
que un mal día al año
lo tiene cualquiera
pero que trescientos sesenta y cinco
qué coño
trescientos sesenta y cinco los tenemos todos

David González (San Andrés de los Tacones, 1964). Libros recomendados: La carretera roja (CELYA, Salamanca, 2002), El amor ya no es contemporáneo (Baile del Sol, Tenerife, 2005), y Reza lo que sepas (Eclipsados, Zaragoza, 2006). Un libro completo suyo accesible en la Biblioteca del MLRS (www.nodo50.org/mlrs): El demonio te coma las orejas (Huelva, 1997).

LA HORA DE PELEAR

No digas que No.

Sí puedes cambiar el mundo.

Sólo precisas
un brazo,
una mano,
piedras.

Éstas son mis piedras.

Llevo el pelo largo.

Me salto los semáforos en verde.

Me enfrento en duelos de miradas
siempre que la autoridad competente me desafía.

En el autobús, le cedo el asiento a los niños:
los mayores ya tuvieron su oportunidad
y no supieron, o no quisieron, aprovecharla.

No uso gafas de sol:
no me avergüenzo de mis lágrimas
y cuando hablo con alguien
le hablo a los ojos.

No miro a nadie por encima del hombro
y eso que mido 1 metro con 85 centímetros.

No hablo de lo que no sé.

No hablo.

Escribo.

Escribo poemas.

Éstas son mis piedras, parte de ellas.

Piensa en las tuyas,
y recuerda:

brazo,
mano,

piedras,

pero,
sobre todo,

el gesto.

David Eloy Rodríguez (Cáceres, 1976). Libros recomendados: Chrauf (Ediciones de la Universidad de Sevilla, 1996), y Asombros (César Sastre editor, Sevilla, 2006). Un libro completo suyo accesible en la Biblioteca del MLRS (www.nodo50.org/mlrs): Miedo de ser escarcha (Sevilla, 2000).

NO PERMITAS QUE PASE EL CAZADOR

No dejes que se acerque a tu hacienda
ni que roce tu cuerpo ni a tus hijos.
No le abras la puerta de tu risa
ni le digas el sitio donde guardas tu dolor.
No concedas que se instale en tus huellas,
que anide en tus ojos o que susurre en tus gestos;
que no ponga en tu boca sus palabras.
No le hagas espacio, no le invites a tus días.
No permitas que pase el cazador.

Eladio Orta (Valencia, 1968). Libros recomendados: Resistencia por estética (Germanía, Valencia, 1999), Antisonetos (Baile del Sol, Tenerife, 2007) y Traductor del médium (Idea, Tenerife, 2008). Un libro completo suyo accesible en la Biblioteca del MLRS (www.nodo50.org/mlrs): En tránsito (Huelva, 1995).

SIN REMEDIO

si nos cortan las patas / ya ves /
andaremos sin patas / qué remedio /
que nos cortan las alas / no podremos volar /
construiremos barriletes / qué remedio /
si nos cortan las manos / ofú /
con los dientes escribiremos / qué remedio /
que nos cortan las orejas / sin sonidos /
el olfato desarrollaremos / qué remedio /
que nos tapan la boca / mala cosa /
del aire comeremos / qué remedio /
del aire moriremos / alondras de los rastrojos /
si nos asfaltan los campos / sin remedio /
( los ojos para qué los queremos a estas alturas ) /

Fernando Beltrán (Oviedo, 1956). Libros recomendados: El Gallo de Bagdad (Endymión, Madrid, 1991), Aquelarre en Madrid (Vitruvio, Madrid, 1998) y El hombre de la calle (Maillot Amarillo, Granada, 2001).

LOS OTROS, LOS DEMÁS, ELLOS

El serbio que destruye un colegio soy yo,
el ruandés que mata a machetazos soy yo,
el terrorista que coloca la bomba soy yo,
el hombre que dispara en un hiper de Texas soy yo,
el judío que bombardea un campo de refugiados soy yo,
el palestino que clama en el desierto soy yo,
el albanés que huye en un barco soy yo,
el marroquí que se ahoga al cruzar el estrecho soy yo,
el guerrillero que aún sueña en El Salvador soy yo,
el bebé somalí que se muere de hambre soy yo,
el médico sin fronteras soy yo,
el general que apunta soy yo,
el empresario que emite residuos radiactivos soy yo,
el enamorado que mata por amor soy yo,
el loco que muere por amor soy yo,
el político sin escrúpulos soy yo,
el funcionario corrupto soy yo,
el funcionario honrado soy yo,
el hombre capaz de lo mejor,
el hombre capaz de lo peor,
el hombre a secas, yo

Grupo Arbeit. "Somos sólo un grupo de gente que funciona como agente aglutinante y parasitante, que delega toda responsabilidad individual de la autoridad sobre la obra, y parte de la negación radical de la propiedad intelectual. Plagiamos, reutilizamos, censuramos, robamos. Somos un amplificador distorsionante. Arbeit nace del trabajo colectivo. Se dedica a indagar sobre la dominación ideológica, el lenguaje propagandístico y la expresión artística de la industria del entretenimiento y del consumo en las sociedades capitalistas". Se pueden localizar sus trabajos en la red: www.nodo50.org/contrapublicidad.

LA POBREZA...

Isabel Pérez Montalbán (Córdoba, 1964). Libros recomendados: Puente levadizo (Barcarola, Diputación de Albacete, 1996), Los muertos nómadas (Diputación de Soria, 2001) y El frío proletario (Litoral, Málaga, 2002). Un libro completo suyo accesible en la Biblioteca del MLRS (www.nodo50.org/mlrs): Cartas de amor de un comunista (Valencia, 1999).

CAMPO DE CONCENTRACIÓN

Compañera, destinataria del fósforo:

Dónde se halla la edad, las resinas de amor
derramándose como tintas de ámbar
en el recordatorio de tu piel.
Dónde está aquel presidio, dónde
la suave permanencia de tu abrazo.

Pero yo estuve en otras cárceles,
viajé en un tren sediento hasta la entrada.
Me concedieron una estrella
de raza o de política
y la llevé sobre un gris uniforme.
Desde entonces mi pelo siempre tiene
un olor insepulto a crematorio.

Jorge Riechmann (Madrid, 1962). Libros recomendados: El día que dejé de leer "El País" (Hiperión, Madrid, 1997), Muro con inscripciones (DVD, Barcelona, 2000) y Con los ojos abiertos (Baile del Sol, Tenerife, 2007). Un libro completo suyo accesible en la Biblioteca del MLRS (www.nodo50.org/mlrs): El corte bajo la piel (Madrid, 1994).

SERMÓN MICROFÍSICO

Como había poderes
tuvimos que crear contrapoderes

Cuando los contrapoderes reprodujeron
algunos de los peores rasgos de los poderes
comenzamos a introducir mecanismos
de contracontrapoder

Eso no evitó que apareciesen
nuevos abusos otras corruptelas
que hicieron necesarios
nuevos controles otras correcciones:
con eso ya nos internábamos
en estrategias de contracontracontrapoder

Siguieron varias rondas más

Nos hemos vuelto menos confiados
Miramos más hacia dentro que hacia fuera

Eso no quiere decir que descuidemos
las instituciones y reglas que limitan
el mal uso del poder:

sólo significa que sabemos
que la Bestia
no vive extramuros o en casa del vecino:
habita en todas partes

también en nuestros sueños nuestras luchas
y nuestros corazones

María Ángeles Maeso (Valdanzo, Soria, 1955). Libros recomendados: Trazado de la periferia (Vitruvio, Madrid, 1996), El bebedor de los arroyos (Huerga y Fierro, Madrid, 2000) y Vamos, vemos (CELYA, Salamanca, 2004).

INVISIBLES XIV

Vinieron a prender mendigos que pasan la noche en los bancos de la intemperie y me dije que yo no lo era.

Vinieron a batear yonquis que duermen en los cuartos de los cajeros de los bancos y me dije que yo no lo era.

Vinieron a por los subcontratados como siervos que recogen el brécol y me dije que yo no lo era.

Vinieron por las noches de los sábados a por jóvenes dominicanos y me dije que yo no lo era.

Vinieron por los andenes del metro a tirar ecuatorianas al tren y me dije que yo no lo era.

Ahora, oigo sus invisibles puñales en mi puerta.

Ahora, que derraman los 16 años de quien se llama Carlos y es en Madrid noviembre calzado de SS,

oigo los relojes desmembrados, los mutilados relojes que rugen sin manos, los ciegos relojes de los despachos que lanzan sus agujas, sus bates y sus coces hasta aquí,

donde nadie duerme, donde cualquiera ruega que amanezca y cualquiera, yo misma, se llama Carlos.

Miguel Ángel García Argüez (La Línea, Cádiz, 1969). Libros recomendados: Las tijeras y el yogur (Ayuntamiento de Chicana, 1991), La Venus del Gran Poder (Colección Encina de la Cañada, Madrid, 2004) y Cambio de agujas (Diputación de Cádiz, 2005). Un libro completo suyo accesible en la Biblioteca del MLRS (www.nodo50.org/mlrs): Ecce Woman (Cádiz, 2001).

VISIÓN DE LA MÁQUINA

Las cadenas enormes del mundo
se han puesto en movimiento.

Están los engranajes crujiendo de la fuerza:
motores que se crispan, cigüeñales que tiritan,
clavijas, hierros, bielas, correas, combustible,
palancas, transistores, circuitos integrados,
aceite requemado sobre las manivelas,
los ejes oxidados, los renegridos cables,
el decrépito aparato de la historia
funcionando de nuevo a todo gas.

Se ha puesto en marcha el odio.

¡Cómo tiemblan los montes y la gente,
los campos indefensos y las cosas,
el mar, la luna, el cielo, el aire, el sol!
¡Todo el cosmos tirita y se estremece
al ver la enorme máquina sin freno de la muerte!

Pero este mecanismo no puede durar tanto,
no puede ya este anómalo artilugio
seguir así por mucho tiempo más.
Observa su interior, asoma tu cabeza y mírale:
su oxígeno se acaba, las fricciones enferman
su viejo corazón de alambre eléctrico.

¿Lo ves?

Se está muriendo.

Está la resistencia al rojo vivo.

Poliposeídas. Colectivo artístico cuyos textos abordan temas como la inmigración, la mujer y su papel en nuestra sociedad, las falsas políticas de desarrollo con países empobrecidos y en general la crítica al ultra-neoliberalismo económico y a las consecuencias que este orden de las cosas provoca. La polipoesía se convierte en espacio creativo de libertad donde poder enlazar una serie de inquietudes expresivas, literarias, teatrales y musicales con determinados contenidos de carácter crítico, social y humorístico. Puedes rastrear sus producciones en la red: www.poliposeidas.com

(...) y esto no es una cuestión de moralismos ni de pena
(ay qué pena)
lo llamaremos “cosificación”
también “mercantilización extrema”
la que hace de los seres humanos productos
o la que fabrica para el gusto de consumidores
nuevos artículos y falsos problemas
que creemos resolver cambiando de cadena
sintonicen con nosotras sus antenas
dijimos en otra ocasión que
"el mundo es un club donde no estás tu”,
ahora bien, “el mundo es un club”
y tampoco están ellas

(II Jornadas Poéticas Frente al Poder, performance polipoética y reivindicativa en el centro de Córdoba a las puerta de un conocido banco local)

PARA MAQUETAR EL TEXTO DEL ARTÍCULO INICIAL
CON CÁPSULAS AISLADAS DE TEXTOS:

Cápsula 1:
Estos poetas son quienes han hecho de la palabra bandera bajo la que dar cobijo a la libertad, trinchera desde la que luchar por ella, posición desde la que seguir intentando la resistencia ante la dureza de los tiempos que vivimos. Es absolutamente necesario que la poesía vuelva a desordenar este ordenado mundo.

(Antonio Orihuela: Voces del Extremo: poesía y conflicto;
Fundación Juan Ramón Jiménez, Huelva, 2001)

Cápsula 2:
La conciencia empieza en el propio poeta. Ahí empieza, sí, y debería continuar a través de sus posibles lectores y finalizar en el resto de la humanidad. Se generaría de este modo "un proceso de conciencia colectiva, un sentimiento de pertenencia a la especie", por usar las palabras de Robert Anteil.

(David González: "Una novia vestida de luto",
en VV.AA: Once poéticas críticas: poesía y desorden;
Contratiempos, Centro de Documentación Crítica, Madrid, 2007)

Cápsula 3:
Hay poemas que combinan el arañazo en el pensamiento y en el corazón, esa punzada luminosa que tiembla en las entrañas, con el compromiso: el señalamiento y la denuncia de las heridas y opresiones de nuestro tiempo, provocando así, a partir de la palabra, un acto de cuestionamiento de la Realidad. La poesía en resistencia es una búsqueda de la voz común del poema útil.

Colectivo La Palabra Itinerante: "Una aproximación a la poesía en resistencia";
en Primera Bienal de Arte y Acción, Granada, 2001)

Cápsula 4:
Las conexiones entre el poder y lo real son las que convierten al llamado “estilo” en una elección profundamente moral. Por todo ello, bien se puede decir que es la nuestra una poesía de combate.

(Enrique Falcón: El amor, la ira. Escritos políticos sobre poesía;
Ed. del 4 de agosto, Planeta Clandestino, Logroño, 2006)

Cápsula 5:
Lo importante en los poetas es su compromiso cívico con el resto de los ciudadanos y ciudadanas que luchan por la supervivencia y la emancipación, y no tanto que escriban “poesía social”. Toda la literatura es comprometida, decía Pablo Neruda. Toda la poesía es social.

(Jorge Riechmann: Resistencia de materiales: ensayos sobre la poesía y el mundo;
Montesinos, Barcelona, 2006)

Enrique Falcón (Valencia, 1968) y Ángel Calle (Madrid, 1969). Ambos son poetas y compañeros de CGT. El primero ha publicado libros de poesía como Para un tiempo herido (Ediciones Amargord, 2008) y ensayos como El amor, la ira: escritos políticos sobre poesía (Planeta Clandestino, 2005). El segundo ha publicado poemarios como Los vínculos (Isla Varia ediciones, 2006) y ensayos como Los nuevos movimientos globales: hacia la radicalidad democrática (Ed. Popular, 2003).

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